Me apasiona escribír... Qué más queda por vivír?
La objetividad no es un buen partido.
Quebrantar las leyes del abismo,
apegarse a las leyes del sueño universal,
redactar las emociones del romanticismo,
recuperar las ideas que viajan por la espiral...
¡Y deja ya de evaluar al amor!
Retira piezas y coloca trozos de papel manchados
con tinta de una pluma que no escribe...
Escribe, escribes?
Opta por leer las palabras de un libro sin páginas.
Imagina mundos exteriores con estrellas a sus alrededores.
Borra problemas y errores que puedan dañar el sistema.
Contagia con una sonrisa engañosa a aquellas personas que no conozcas.
Escribe por que te apasiona... nadamás porque sí.
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