Chapter 1.
Mi nombre es Avril.
Me gusta el sonido que hace la palanca de un carro al bajar el vidrio. Amo respirar el aire de la ciudad. Observo a las personas caminar y suelo imaginar la vida de los demás. También me gusta ver las nubes más cercanas al sol, son las que más brillan. Son perfectas.
En estos momentos estoy sentada en el asiento trasero del auto, esperando a que llegue la persona que lo conduzca y me lleve a mi cuarto, para así poder dormir debajo de la cama o dentro del ropero. Odio la forma en la que me miran las personas; pareciera que quieren hacerme daño, arrancarme lo poco que me queda de vida, asesinarme poco a poco con los ojos.
Mi nombre es Avril. Sí, así como el cuarto mes de cada año. Nací el 27 de noviembre del 2009. Tengo 19 años y, como dije anteriormente, vivo sola. ¿Te has sentido solo alguna vez? ¡Claro! Todos lo hemos sentido, pero en realidad nunca hemos estado en esa situación. Al menos yo vivo con mis Señoras amigas y el Señor Silencio (al cual odio desde que lo conocí). Por cierto, no dije donde me encuentro; ahora vivo en London, Inglaterra. Mi habitación está en la calle Plevna, cerca del centro comercial Edmonton Green. En esa plaza está mi biblioteca favorita y una tienda con una gran variedad de zapatos. Me gusta pasar ahí y ver a las mujeres probarse varios pares de zapatos para que, al final, no compren ni un sólo par. Es divertida la expresión de desesperación que hacen sus novios, o esposos en algunos casos.
Si me asomo por la ventana de mi habitación, puedo ver una parte del cementerio de Edmonton Federation. Desde que tengo memoria, ella siempre está ahí. Hablo de la señora Densworth, quien, únicamente las noches de Octubre, le llora a una lápida. Su hijo murió cuando tenía 7 años a causa de un accidente: ella lo mató. Una noche, la señora Densworth inhaló cocaína más de la cuenta y perdió el control en sí misma. Así que se dirigió al cuarto de su hijo, tomó una almohada y lo asfixió. Todos los vecinos nos enteramos. Ella sola se entregó a la policía y la encerraron 4 años. Al salir de prisión volvió a casa, pero su marido había cambiado la cerradura. La señora Densworth se asomó por la ventana y vio a su esposo con otra mujer. Ahora nadie sabe donde vive en realidad; algunos la han visto dormir debajo del puente St. James, otros la han visto corriendo por la carretera, pero desde aquella vez, siempre se le puede ver en el mes de Octubre de cada año, llorándole a su hijo fallecido.
Todas las tardes paseo por el parque Pymmes. Es agradable ver a los niños jugar con sus padres, y a los perros con sus dueños. Siempre llevo maíz para alimentar a las palomas. Una vez, cuando estaba sentada en una banca del parque, me encontré a una paloma herida, la llevé conmigo y la cuidé por una semana. Ahora la reconozco porque es la única que tiene de color azul las plumas de su cola. Nunca se acerca a mí cuando hay más palomas a mi alrededor, ya que todas, al verla, la comienzan a picotear.
Por cierto, ¿Cómo fue que comencé a contarte tu historia? Y digo tu historia porque lo mío es tuyo, y lo tuyo… es tuyo. Me duele la espalda de estar sentada en esta silla incómoda. Será mejor que me vaya a recostar un momento. Sí, es lo correcto. Pero antes tomaré un baño, me quedaré desnuda para verme, tocarme y tal vez llegue a masturbarme, hace días que no lo hago. También platicaré con el Señor Silencio, debo hacerlo. Antes de dormir entraré al ropero y me volveré a masturbar. Después de todo, la vida es para eso: para sentir dolor, para amar y ser amado, para divertirse, para hacer lo correcto, para cometer errores y para aprender de éstos, para tomar decisiones, y sobre todo para masturbarse. Volveré la semana próxima. Creo que no podré dormir de nuevo porque la señora Densworth está comenzando con su rutina. Debo irme, me ha venido a visitar una amiga: Zydeproximina. Mi nombre es… ya lo sabes, Avril.